logo
Inicio > Noticias > vida saludable > > Hablamos de imagen corporal, ¿cómo te llevas con tu cuerpo?

Hablamos de imagen corporal, ¿cómo te llevas con tu cuerpo?

VIDA SALUDABLE - 10 de julio de 2026

Si miramos a nuestro alrededor y nos observamos a nosotros/as mismos/as probablemente nos reconozcamos en alguna de estas situaciones:

  • Haber perdido peso y, sin embargo, seguir viéndonos igual

  • Compararnos físicamente con otras personas y desear parecernos

  • Sentir rechazo hacia algún rasgo de nuestro cuerpo

  • Encontrarnos mal con nuestra imagen sin entender exactamente por qué

  • Tener dificultades para identificar cómo nos sentimos o qué necesitamos

  • Evitar mirarnos al espejo, tocarnos o vestirnos de forma consciente

Aunque puedan parecer experiencias muy diferentes, todas tienen algo en común: están relacionadas con nuestra imagen corporal.

¿Qué entendemos por imagen corporal?

La imagen corporal es la representación que tenemos de nosotros/as mismos/as, es decir, la percepción que construimos sobre nuestro propio cuerpo.

Lo interesante e importante de la imagen corporal es que no tiene tanto que ver con el cuerpo físico que tengamos, sino con la historia que hemos vivido con él, es decir, de las experiencias que nuestro cuerpo haya experimentado.

Las experiencias de nuestra infancia, los comentarios que hemos recibido, las comparaciones, el trato, las presiones sociales, culturales y familiares o algunos acontecimientos vitales van construyendo la forma en la que nos miramos a nosotros/as mismos/as.

¿Cuál es el mensaje de la sociedad hacia la imagen corporal?

Cuando existe algún malestar relacionado con nuestro cuerpo, el mensaje que solemos recibir desde la sociedad es bastante claro: si algo no te gusta, cámbialo.

  • Si no te gusta tu pelo, alísatelo, tíñetelo o córtatelo.

  • Si no te gusta tu cara, busca cambiarla con cremas, con tratamientos o con cirugías.

  • Si no te gusta tu cuerpo, haz deporte, haz dieta, toma medicamentos, o recurre también a la intervención estética.

  • En definitiva, si no te gusta cómo te ves, cámbialo.

  • Detrás de todos estos mensajes hay una misma idea: si no te gusta cómo te ves, el problema está en tu cuerpo, no en tu mirada.

  • No hay un mensaje que nos anime a algo diferente, como por ejemplo: Si no te gusta tu cuerpo, pregúntate el por qué.

  • ¿En qué momento has dejado de sentir tu cuerpo como un lugar seguro y tranquilo? ¿En qué momento has sentido que el problema lo tienes tú? ¿De dónde nace esa mirada de rechazo?

La imagen corporal es una construcción

Vivimos bombardeados con información que nos indica constantemente cómo se supone que deberíamos ser físicamente. Y a la vez, nos genera nuevas necesidades y complejos.

Hace años la presión se centraba fundamentalmente en el peso corporal. Hoy, además de la delgadez, también se exigen cuerpos definidos, musculados, jóvenes y sin imperfecciones.

Un ejercicio para reflexionar, ¿cómo te llevas con tu cuerpo?

No es habitual hacernos este tipo de preguntas, por ello, en el artículo de hoy queremos ayudarte a tomar conciencia a partir de un ejercicio práctico sencillo.

Imagina que tu cuerpo fuese un compañero con el que compartieses un piso, ¿cómo sería tu relación con el mismo?

Vivimos por separado “cada uno por su lado”

  • Apenas presto atención a mi cuerpo

  • Me cuesta identificar lo que me ocurre física y emocionalmente

  • No suelo darme cuenta de cuándo necesito descansar, comer, beber

  • Es como si mi cuerpo y yo funcionásemos por caminos distintos, no entiendo a mi cuerpo.

Estamos enfadados “con reproches”

  • Paso mucho tiempo criticando a mi cuerpo o aspecto

  • Me siento incómodo/a o avergonzado/a con él

  • Me trato con dureza cuando me miro o pienso en mi imagen

Mantenemos la distancia “mejor no hablamos”

  • Evito estar en contacto con mi cuerpo (sin mirarme, ni tocarme)

  • Existe una sensación de rechazo silencioso

Relación complicada de “amor-odio”

  • Por un lado critico, juzgo y humillo a mi cuerpo

  • Por otro, me da pena y me siento culpable

Buena convivencia “nos llevamos”

  • Conozco bastante bien cómo funciona mi cuerpo, se traducir las sensaciones en necesidades. Por ejemplo, saber cuándo estoy cansado/a y priorizar un descanso.

  • Lo respeto, aunque no me encante todo de él

Relación de cuidado “somos equipo”

  • No solo entiendo sino que también atiendo las necesidades de mi cuerpo

  • Procuro ofrecerle aquello que le ayuda a estar bien, no solo lo que me apetece en cada momento (como comida saludable y deporte)

  • Lo acepto como parte de mí

  • Me relaciono desde la amabilidad, gratitud y respeto

La relación que mantenemos con nuestro cuerpo no es tan distinta a la que podemos mantener con otras personas de nuestro entorno.

Los vínculos no aparecen de la noche a la mañana. Para sentir cercanía, cariño e intimidad con alguien necesitamos pasar tiempo con esa persona, vivir experiencias agradables y cierto grado de conocimiento mutuo.

Con el cuerpo sucede exactamente lo mismo.

Tal vez el objetivo no sea obligarnos a sentir amor hacia nuestro cuerpo de forma inmediata. Quizá el primer paso sea algo más sencillo: acercarnos a él con curiosidad, escuchar lo que tiene que decirnos y preguntarnos qué tipo de relación nos gustaría construir a partir de ahora.

Redactado por:

Ana Gutiérrez Frutos

N.º. Col. M-33182. Psicóloga General Sanitaria

¿Te ha gustado esta noticia? Comparte:

audicion_sana_mobile_home