ALERGIA - 30 de marzo de 2026
Con la llegada de la primavera, muchas personas comienzan a notar síntomas típicos de alergia como estornudos, congestión nasal o picor de ojos. Es lo que conocemos como rinitis alérgica estacional o alergia al polen. Aunque el tratamiento médico es importante, la evidencia científica muestra que el estilo de vida y la alimentación también pueden ayudarte a controlar mejor los síntomas.
La alergia al polen ocurre cuando el sistema inmunitario reacciona de forma exagerada frente a partículas que son inofensivas. Este proceso activa sustancias como la histamina, responsables estos síntomas típicos. Por eso, el enfoque no solo consiste en evitar el polen, sino también en modular la respuesta del sistema inmunitario. Ventilar la casa a primera hora de la mañana o por la noche, evitar salir en días de alta concentración de polen y cambiarse de ropa al llegar a casa son medidas sencillas que pueden marcar una diferencia. También es útil ducharse tras estar al aire libre para eliminar restos de polen del cabello y la piel.
Desde la nutrición, cada vez hay más interés en el papel de la dieta en las distintas alergias. La evidencia científica, sugiere que una alimentación rica en alimentos antiinflamatorios puede ayudar a mejorar los síntomas. Por ejemplo, nutrientes como la vitamina C, presente en frutas cítricas, o los ácidos grasos omega 3, presentes en pescado azul, pueden contribuir a modular la respuesta inflamatoria de nuestro organismo. Además, algunos compuestos naturales como la quercetina, presente en alimentos como la cebolla o las manzanas, han mostrado efectos antihistamínicos en estudios, lo que podría ayudar a reducir síntomas como el picor o la congestión.
La relación entre la salud intestinal y las alergias es muy interesante. El intestino contiene gran parte del sistema inmunitario, y su equilibrio influye directamente en cómo reaccionamos frente a alérgenos como el polen. En este sentido, varios estudios indican que los probióticos podrían ayudar a mejorar los síntomas de la rinitis alérgica al modular la respuesta inmune y favorecer un perfil más antiinflamatorio. Hay que tener en cuenta que no todos los probióticos tienen el mismo efecto y que actúan como una herramienta complementaria. También conviene tener cuidado con ciertos mitos. Por ejemplo, el consumo de miel para “curar” la alergia no tiene evidencia científica sólida.
Por último, no hay que olvidar la importancia de los hábitos generales. Dormir bien, mantener una buena hidratación y llevar una alimentación equilibrada ayudan al organismo a responder mejor frente a los alérgenos. Muchas veces, la sensación de empeoramiento de los síntomas también está relacionada con el cansancio o el estrés. La alergia primaveral no se puede eliminar por completo, pero sí se puede controlar mejor. La clave está en combinar medidas para reducir la exposición al polen, una alimentación saludable y el apoyo de estrategias como los probióticos puede ayudarte a vivir la primavera con menos molestias y mayor bienestar.
Giannina Castro Mendez MAD00304 Dietista-Nutricionista en Alimentación 3S.
Redactado por:
Alimentación 3S