ANEMIA FERROPÉNICA - 9 de enero de 2026
La microbiota es ese conjunto de microorganismos que habita en nuestro cuerpo y que, aunque se la conoce principalmente por estar en el intestino, la realidad es que se encuentra en muchas otras partes del organismo. Aunque en este artículo nos centraremos en el papel que ejerce a nivel digestivo e intestinal en la absorción de nutrientes.
Cuando hablamos de anemia, las más frecuentes son la anemia ferropénica (por déficit de hierro), la anemia por déficit de vitamina B12 y la anemia derivada de enfermedades crónicas como puede ser el Chron o una celiaquía.
Aunque desde hace muchos años, se ha pensado que estas anemias estaban relacionadas con una baja ingesta de estos nutrientes o una gran pérdida, como, por ejemplo, a través de la sangre en la menstruación de la mujer, la realidad es que la absorción también juega un papel fundamental. Además, sabemos que concretamente en el hierro, su absorción de base ya es bajita y más aún, en alimentos de origen vegetal. De ahí que sea clave combinarlo con vitamina C y separarlo del calcio cuando tomamos alimentos ricos en él.
Debido a esto, el papel de nuestra microbiota digestiva en la anemia juega un papel principal ya que es en el intestino precisamente donde se da la absorción de estos nutrientes. Esta microbiota intestinal nos va a ayudar a digerir los alimentos, a modular el sistema inmunológico, a producir suficiente cantidad de vitaminas, a reducir la inflamación y, como hemos mencionado, a la absorción de nutrientes como el hierro y la B12.
Un desequilibrio en la microbiota (disbiosis) como puede ser el famoso SIBO, puede dificultar la absorción de nutrientes esenciales. Algunas bacterias intestinales compiten por el hierro, mientras que otras favorecen su absorción. Por ejemplo, ciertas especies productoras de ácido láctico (como los Lactobacillus) pueden mejorar la solubilidad del hierro no hemo (de origen vegetal), facilitando su absorción. Además, una microbiota alterada puede aumentar la inflamación intestinal, lo que reduce la capacidad del cuerpo para absorber hierro y otros micronutrientes, incluso si la dieta es suficiente a nivel de ingesta de estos minerales y vitaminas.
El hierro hemo (de origen animal) se absorbe de forma más eficiente, pero incluso este proceso puede verse afectado si hay inflamación intestinal o daño en la mucosa (esas paredes del tracto digestivo). Por otro lado, el hierro no hemo necesita un ambiente ácido y una buena función digestiva para ser absorbido. En este caso, la microbiota también juega un papel clave ya que algunas bacterias fermentan fibras produciendo ácidos orgánicos que favorecen un pH adecuado.
En cuanto a la vitamina B12, su absorción depende de una buena salud gástrica e intestinal. Ciertas bacterias pueden generar pequeñas cantidades de B12, aunque no siempre pueden ser utilizadas por el organismo. Y, si hablamos de un desajuste severo de la microbiota, entonces puede interferir directamente en su absorción.
Por tanto, debemos saber que el organismo funciona de manera integrativa y que la microbiota intestinal no sólo afecta a este órgano o sistema de forma exclusiva. Trabajar en hábitos de salud que mantengan un buen equilibrio de la microbiota, que reduzcan la inflamación y trabajan sobre el sistema inmune, van a ayudar a mejorar las anemias de las personas que las padezcan tanto en su prevención como tratamiento. Busca llevar a cabo una alimentación variada, rica en alimentos fermentados, fibra y nutrientes esenciales, como vitaminas y minerales.
Mireia Elías Fernández, Dietista-Nutricionista y fundadora de Alimentación 3S.
Redactado por:
Alimentación 3S