PÁRKINSON - 20 de marzo de 2026
Aunque la enfermedad de Parkinson se caracteriza principalmente por síntomas motores y que afectan a la movilidad, también implica alteraciones cognitivas que se muestran de manera progresiva y que pueden afectar a la atención, la memoria, el lenguaje, la velocidad de procesamiento y las funciones ejecutivas. Desde la neuropsicología, la estimulación cognitiva dirigida, ya sea por un profesional o por una persona del entorno del paciente, constituye una herramienta clave para preservar estas funciones, retrasar el deterioro y favorecer la autonomía funcional.
El uso de juegos permite trabajar estos procesos de forma estructurada, adaptada y motivadora, para que puedan ser integrados en la vida cotidiana.
Los juegos facilitan la estimulación cognitiva porque:
Activan múltiples áreas cognitivas a la vez
Permiten graduar el nivel de dificultad
Favorecen la adherencia al tratamiento
Refuerzan la interacción social
Contribuyen a la plasticidad cerebral
Además, reducen la percepción de estar haciendo terapia y aumentan la implicación activa del paciente, ya que se tratan de actividades entretenidas que favorecen la construcción del hábito.
Atención y velocidad de procesamiento
Ejemplo: buscar diferencias entre dos imágenes.
Este tipo de tareas estimula la atención sostenida y selectiva, así como la velocidad de procesamiento, ya que hay que tatar de mantener el foco durante un periodo de tiempo, filtrar estímulos que no sean relevantes y analizar la información visual. Estas funciones se muestran más lentas en el Parkinson debido a la afectación de unos circuitos específicos del cerebro que se llaman frontoestriatales.
Memoria
Ejemplo: juego de parejas con cartas.
Trabaja principalmente la memoria visual inmediata y el aprendizaje, ya que la persona tiene que registrar visualmente la posición de cada carta, mientras busca la pareja mantiene la información en la memoria sobre dónde están las imágenes, luego debe recordar ubicaciones previas al voltear las cartas y esto provoca un aprendizaje continuo para ir ajustando su estrategia de juego. Puede adaptarse utilizando fotografías personales para estimular también la memoria episódica.
Lenguaje
Ejemplo: generar palabras por categorías semánticas.
Estimula la fluidez verbal y el acceso léxico, ya que para generar palabras la persona debe acceder a su “diccionario mental” que entrena la capacidad de recuperar palabras almacenada, además debe localizarlas dentro de una categoría concreta por lo que provoca un rastreo mental continuo. Este ejercicio también activa funciones ejecutivas al requerir organización mental y cambio de criterio.
Funciones ejecutivas
Ejemplo: completar un puzzle sencillo.
Favorece la planificación, resolución de problemas y flexibilidad cognitiva. Primero la persona debe planificar por dónde empezar acorde a colores, formas, bordes, por ejemplo, lo que le ayuda a organizar acciones. Luego, cada pieza que no encaje genera “un problema” que para resolverse se necesita estimular el análisis de errores, formular hipótesis y comprobar soluciones. Por último, si la estrategia no funciona, se necesita cambiarla, fomentando la flexibilidad, es decir, abandonar una idea y adoptar una diferente.
Integración cognitivo-motora
Ejemplo: lanzar una pelota mientras se cuentan números alternos.
Combina movimiento y cognición, estimulando la atención dividida, coordinación visomotora y control inhibitorio. Este tipo de tareas empujan a la persona a repartir sus recursos entre dos tareas simultáneas, integrar la información visual junto con la respuesta motora y evitar distracciones, frenar impulsivos y mantener la consigna establecida.
Para optimizar los beneficios de la estimulación mediante el juego:
Adaptar siempre el nivel de dificultad y comenzar con niveles sencillos para evitar frustración.
Priorizar sesiones breves y frecuentes.
Evitar correcciones constantes.
Reforzar los aciertos para motivar a la persona.
Mantener una estructura predecible del juego y sus diferentes actividades.
Involucrar al entorno como apoyo co-terapéutico.
La intervención debe ser progresiva y personalizada, respetando el ritmo individual.
Desde la neuropsicología, los juegos constituyen una herramienta terapéutica eficaz para estimular funciones cognitivas, reforzar la plasticidad cognitiva y mejorar la calidad de vida. Integrarlos en la rutina diaria permite trabajar capacidades clave de forma natural, favoreciendo la autonomía y promoviendo una participación activa en el propio proceso de cuidado.
Ana López Alonso Psicóloga General Sanitaria M-35894 en Alimentación 3S
Redactado por:
Alimentación 3S