ENF. DE CROHN - 18 de junio de 2026
La enfermedad de Crohn es una enfermedad intestinal crónica que causa la inflamación de determinadas partes del sistema digestivo. Esta puede afectar desde la boca hasta el ano, aunque lo más común es que la zona afectada sea la parte baja del intestino delgado (llamada íleon) o el intestino grueso (colon y recto).
Los probióticos son bacterias vivas beneficiosas que normalmente viven en los intestinos. En circunstancias normales, estas bacterias “buenas” equilibran el crecimiento de bacterias nocivas en el cuerpo. Si el equilibrio entre las bacterias buenas y malas es malo puede dar lugar a que las bacterias dañinas se multipliquen en exceso y de ahí pueden aparecer síntomas como diarrea y resto de problemas digestivos. Por tanto, los probióticos se utilizan para restaurar el equilibrio de estas bacterias en el cuerpo.
Los alimentos probióticos están de moda. Ayudan a regular la flora intestinal y poco a poco van haciéndose un hueco en nuestra dieta por su capacidad para paliar los síntomas de algunas patologías gastrointestinales. Estos mismos probióticos pueden ser también de utilidad en el caso de los pacientes con Crohn.
El probiótico por excelencia es el yogur, que refuerza el sistema inmunitario y ayuda a evitar infecciones e inflamaciones, pero además existen otros alimentos que nos ayudan a mantener el tracto intestinal, son los siguientes:
Kimchi: es el plato nacional de Corea y consiste en una preparación fermentada de nabo, pepino, col china, y sal, a la que se le puede añadir salsa con ajo, jengibre o chiles. Aparte de ser beneficiosa para la enfermedad de Crohn, es un gran antioxidante porque contiene ajo y jengibre, y, aunque aporta pocas calorías, también tiene mucha fibra y vitaminas.
Kombucha: este hongo chino no es más que una bebida endulzada, está compuesta por toda una gran cantidad de bacterias. No solamente se encargará de prevenir algunos de los síntomas más graves de la enfermedad, sino que también hará lo mismo con la artritis y otras enfermedades destacadas.
Sopa de miso: es una receta tradicional japonesa hecha con soja, tofu, cebolla, alga wakame, agua y sal marina fermentada con el hongo koji. En el miso encontramos una gran cantidad de proteínas, vitaminas, minerales y enzimas que ayudan al tránsito del intestino.
Kéfir: se encuentra en la lista de los superalimento y es otro producto probiótico que puede ser desconocido para el público. Es parecido al yogur búlgaro, aunque es bastante más denso y amargo, pero su origen es ruso. Con él se pueden elaborar recetas de repostería como bizcochos y natillas. Es un poco más denso que el yogur y algo más amargo, pero, además, de que nos ayuda a bajar la tensión arterial, es más fácil de digerir que otros lácteos.
Chucrut: probablemente sea el que más te suene. Es un plato típico de Alemania, Alsacia, Polonia y Rusia. Se prepara fermentando las hojas de coliflor en agua, vinagre y sal. Es rico en vitamina C y aporta muchas bacterias beneficiosas para el intestino. Se puede conservar durante días en un bote hermético en la nevera.
A partir de ahora, cuando hagas la lista de la compra no te olvides de incluir alguno de estos alimentos, tu cuerpo y sobre todo, tu intestino lo agradecerán.
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