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Alimentación y ELA: cómo adaptarse a los cambios en la deglución

ESCLEROSIS LATERAL - 17 de julio de 2026

La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una enfermedad neurodegenerativa que puede afectar progresivamente a la capacidad para masticar y tragar alimentos. A medida que la enfermedad avanza, muchas personas experimentan dificultades para comer con normalidad, lo que puede aumentar el riesgo de pérdida de peso, desnutrición, deshidratación y aspiraciones. Por ello, la alimentación desempeña un papel fundamental en el mantenimiento del estado nutricional y de la calidad de vida.

Uno de los síntomas más frecuentes en la ELA es la disfagia, es decir, la dificultad para tragar alimentos o líquidos de forma segura. Algunas personas comienzan notando que tardan más en comer, necesitan varios intentos para tragar o presentan tos durante las comidas. En otros casos, determinados alimentos se quedan "pegados" en la garganta o generan sensación de atragantamiento. Detectar estos cambios de forma precoz es importante para adaptar la alimentación antes de que aparezcan complicaciones nutricionales o respiratorias.

La adaptación de las texturas suele ser una de las primeras estrategias que se utilizan. Los alimentos blandos, húmedos y fáciles de masticar suelen tolerarse mejor que aquellos secos, duros o con múltiples texturas. Purés, cremas, tortillas jugosas, pescado desmenuzado o frutas cocinadas pueden resultar opciones más cómodas y seguras. Del mismo modo, muchas personas necesitan modificar la consistencia de los líquidos mediante espesantes para reducir el riesgo de que pasen a la vía respiratoria.

Además de la seguridad al comer, es fundamental prestar atención al aporte energético y proteico. Las comidas pueden hacerse más lentas y costosas, lo que favorece que algunas personas coman menos de lo que necesitan. En estos casos suele ser útil aumentar la densidad nutricional de los platos incorporando ingredientes como aceite de oliva virgen extra, aguacate, frutos secos triturados, lácteos enteros o suplementos nutricionales cuando estén indicados. El objetivo es aportar más energía y nutrientes en menor volumen de alimento.

También es recomendable distribuir la alimentación en varias tomas a lo largo del día, priorizando los momentos en los que la persona se encuentre más descansada y tenga menos fatiga. Comer sin prisas, mantener una postura adecuada durante las comidas y seguir las recomendaciones del equipo de logopedia pueden marcar una gran diferencia en la seguridad y comodidad al alimentarse.

La alimentación en la ELA debe adaptarse continuamente a la evolución de cada persona. No existe una única pauta válida para todos los pacientes, sino que las necesidades cambian con el tiempo y requieren un abordaje individualizado. Contar con el apoyo de un equipo multidisciplinar formado por neurólogos, logopedas y dietistas-nutricionistas permite anticiparse a los problemas y mantener el mejor estado nutricional posible durante el mayor tiempo posible.



Giannina Castro Mendez MAD00304 Dietista-Nutricionista en Alimentación 3S.

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