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Calefacción y aire acondicionado: cómo afectan a la salud pulmonar

SALUD PULMONAR - 13 de febrero de 2026

Cada invierno se registran en España decenas de intoxicaciones por monóxido de carbono, un gas inodoro y mortal que puede acumularse en viviendas mal ventiladas. Procede de estufas de gas, leña o carbón cuando la combustión no es completa. Este “asesino silencioso” bloquea el transporte de oxígeno en la sangre y puede causar mareos, desmayos o incluso la muerte¹. Evitarlo es sencillo: revisar los aparatos una vez al año, mantener una buena ventilación y comprobar que la llama de los quemadores sea azul, no anaranjada.

Pero más allá del peligro inmediato del monóxido, el uso cotidiano de calefacción y aire acondicionado también influye en la salud pulmonar. Un aire interior demasiado seco, cargado de polvo o mal ventilado irrita las vías respiratorias y puede agravar enfermedades como el asma o la EPOC.

Aire seco e irritación

La sequedad ambiental es uno de los efectos secundarios más comunes de la calefacción. Cuando la humedad baja del 40 %, las mucosas que recubren la nariz y los bronquios pierden eficacia para filtrar partículas. Esto favorece la irritación y la inflamación de las vías respiratorias, sobre todo en personas con patologías crónicas. Una revisión publicada en el International Journal of Hygiene and Environmental Health confirmó que un aire excesivamente seco aumenta la vulnerabilidad a infecciones respiratorias y agrava los síntomas asmáticos².

El falso confort del aire acondicionado

En verano, el aire acondicionado puede dar una falsa sensación de frescor saludable. Sin embargo, los aparatos domésticos no renuevan el aire, solo lo recirculan. Si las ventanas permanecen cerradas, el dióxido de carbono (CO₂) se acumula, generando somnolencia, dolor de cabeza y sensación de fatiga. Las Directrices sobre calidad del aire interior y ventilación de la Organización Mundial de la Salud aclaran que los equipos de climatización doméstica no sustituyen la ventilación natural³. Por eso, abrir las ventanas unos minutos al día sigue siendo la mejor forma de oxigenar la vivienda.

Riesgo de los humidificadores

Para contrarrestar la sequedad, muchos hogares recurren a humidificadores. Pero si no se limpian correctamente, pueden liberar bacterias y hongos al aire. La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) ha advertido que estos dispositivos pueden provocar neumonitis por hipersensibilidad, conocida como “pulmón del humidificador”⁴. Para evitarlo, se recomienda cambiar el agua a diario, limpiar el depósito con vinagre o lejía diluida una vez por semana y no usarlos de forma continua.

Tipos de calefacción

Los sistemas de aire forzado, como bombas de calor o convectores eléctricos, calientan rápido, pero levantan polvo y ácaros, lo que puede agravar los síntomas respiratorios. En cambio, los sistemas por radiación (como radiadores de agua o suelo radiante) distribuyen el calor sin mover el aire y mantienen mejor la humedad ambiental. Estudios europeos sobre confort térmico y salud han demostrado que los sistemas radiantes reducen la irritación de las vías respiratorias en comparación con los de aire caliente⁵.

Cómo cuidar el aire interior

  • Mantener la temperatura entre 19 y 21 °C en invierno y entre 24 y 26 °C en verano.

  • Ventilar al menos 10 minutos al día, incluso con frío.

  • Limpiar los filtros de aire acondicionado y calefacción cada tres meses.

  • Revisar los aparatos de combustión y chimeneas una vez al año.

  • Mantener la humedad entre el 40 y 60 %, sin abusar del humidificador.

  • Evitar ambientadores y velas perfumadas, que liberan compuestos irritantes.

Conclusión

El confort térmico no debe comprometer la salud pulmonar. Un ambiente seco, viciado o con polvo puede causar más daño del que parece. Ventilar, revisar los aparatos de combustión y mantener una humedad adecuada son medidas simples que ayudan a respirar mejor y proteger los pulmones durante todo el año.



Bibliografía

  1. Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INTCF). Memoria anual 2023. Área de Toxicología. Datos sobre intoxicaciones por monóxido de carbono en España. Ministerio de Justicia.

  2. Wolkoff P. (2018). Indoor air humidity, air quality, and health – An overview. International Journal of Hygiene and Environmental Health, 221(3), 376–390. https://doi.org/10.1016/j.ijheh.2018.01.015

  3. World Health Organization. (2023). WHO guidelines for healthy housing and indoor ventilation. Geneva: WHO Regional Office for Europe.

  4. Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR). (2024). Riesgos asociados al uso doméstico de humidificadores. Comunicado técnico.

  5. Wargocki P., Carrer P., de Oliveira Fernandes E., et al. (2013). Ventilation and health in non-industrial indoor environments: report from a European expert panel. Indoor Air, 23(1), 68–81. https://doi.org/10.1111/ina.12025

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