SALUD PULMONAR - 2 de abril de 2026
Sentir que falta el aire es una de las sensaciones más angustiantes que puede experimentar una persona. Cuando ocurre, es habitual pensar que algo grave está pasando en los pulmones o en el corazón. Sin embargo, no siempre la causa es física: los ataques de pánico también pueden provocar esa sensación de ahogo intenso. Aprender a diferenciarlos ayuda a reducir el miedo y a actuar correctamente.
Un ataque de pánico es un episodio de ansiedad intensa que aparece de forma repentina y brusca. El cuerpo reacciona como si estuviera ante un peligro real, aunque no lo haya. Entre los síntomas más comunes están:
Dificultad para respirar o sensación de ahogo.
Opresión o dolor en el pecho.
Palpitaciones.
Mareos o sensación de inestabilidad.
Hormigueo en manos, pies o labios.
Miedo intenso a perder el control o a morir.
En estos casos, la respiración suele volverse rápida y superficial. Esto puede provocar hiperventilación, un desequilibrio de oxígeno y dióxido de carbono que aumenta la sensación de ahogo y mareo. Aunque los síntomas son muy reales y molestos, no suelen poner en peligro la vida.
Las enfermedades respiratorias (como el asma, infecciones o problemas pulmonares crónicos) también pueden provocar dificultad para respirar. En estos casos, suelen aparecer algunas características diferentes:
Tos persistente.
Silbidos al respirar (sibilancias).
Fiebre o malestar general si hay infección.
Dificultad para respirar que empeora con el esfuerzo.
Antecedentes de enfermedades respiratorias.
A diferencia de los ataques de pánico, estos síntomas suelen aparecer de forma progresiva y están acompañados de cambios físicos claros. No suelen ir acompañados de un miedo intenso repentino sin causa aparente.
Aunque solo un profesional puede hacer un diagnóstico, algunas preguntas pueden ayudar a diferenciar la causa:
¿La sensación apareció de forma súbita en pocos minutos?
¿Se acompaña de pensamientos de miedo intenso como “me voy a morir”?
¿Me ha ocurrido antes en momentos de estrés o ansiedad?
¿Ha tenido revisiones médicas recientes que descarten problemas respiratorios?
Si la respuesta es sí a varias de estas preguntas, es más probable que se trate de un ataque de pánico.
Ante cualquier dificultad respiratoria intensa o nueva, siempre es recomendable consultar con un profesional sanitario para descartar causas médicas. Una vez evaluado y descartado un problema pulmonar, trabajar la ansiedad se vuelve fundamental.
Técnicas de respiración lenta y profunda, apoyo psicológico y aprender a reconocer las señales tempranas de ansiedad pueden ayudar a prevenir nuevos episodios.
Entender la diferencia entre un ataque de pánico y un problema respiratorio reduce la sensación de miedo y permite actuar de forma segura, cuidando tanto la salud física como emocional.
Beatriz Gil Adell AO-13041, Psicóloga Sanitaria en Alimentación 3S.
Redactado por:
Alimentación 3S