VIDA SALUDABLE - 3 de julio de 2026
El verano suele cambiar horarios, comidas, planes y lugares de descanso. Es normal que, durante unas semanas, la rutina no sea la misma. Sin embargo, cuidarse no exige mantener una agenda rígida ni renunciar a una cena con amigos, a un helado o a unos días de desconexión.
La idea es mantener algunas rutinas sencillas y adaptarlas al ritmo propio de esta época del año.
Pensar que todo está perdido porque se ha comido fuera varios días, se ha dormido más tarde o se ha dejado de entrenar puede llevar al conocido “todo o nada”. En lugar de intentar compensarlo con restricciones, puede ser más útil recuperar el equilibrio en la próxima comida o al día siguiente.
Una comida más copiosa no invalida el resto de elecciones del día, igual que una jornada sin ejercicio no borra el movimiento acumulado durante la semana. El objetivo no es controlar cada plan, sino crear una base que haga más fácil sentirse bien también en vacaciones.
Con las altas temperaturas, beber líquidos con frecuencia es especialmente importante. Llevar una botella de agua al salir de casa, tenerla a mano en el trabajo o en la playa y acompañar las comidas con agua, son gestos sencillos que ayudan a convertirlo en un hábito.
La fruta, las verduras y preparaciones como ensaladas, gazpachos o cremas frías también pueden formar parte de una alimentación veraniega fresca y variada. El agua debería seguir siendo la bebida principal, mientras que el alcohol no sustituye la hidratación y conviene reservarlo para ocasiones puntuales.
El verano puede ser una buena ocasión para aprovechar alimentos de temporada y opciones fáciles de preparar. Fruta, hortalizas, legumbres, cereales integrales, pescado, huevos, frutos secos y aceite de oliva pueden seguir formando la base de las comidas, también cuando se come fuera de casa.
No se trata de convertir cada elección en un examen. Una paella, una tapa o un postre compartido pueden encajar en una alimentación saludable cuando no desplazan por completo los hábitos que se mantienen de forma habitual. Elegir con flexibilidad permite disfrutar más y reduce la sensación de tener que “empezar de cero” al terminar las vacaciones.
Mantenerse activo no implica repetir la misma rutina deportiva de todo el año. Pasear a primera hora o al atardecer, nadar, bailar, recorrer una ciudad a pie o hacer una ruta suave son formas de sumar movimiento y compartir tiempo de ocio.
En los días de más calor, conviene evitar los esfuerzos intensos durante las horas centrales, buscar sombra y adaptar la actividad a la temperatura y al estado físico de cada persona. Quienes tienen una enfermedad crónica, toman ciertos medicamentos o notan malestar con el calor deberían extremar la precaución y consultar con un profesional sanitario si tienen dudas.
Las vacaciones también son una oportunidad para bajar el ritmo. Aunque los horarios cambien, puede ayudar mantener algunas referencias sencillas, como reservar momentos sin pantallas, no encadenar planes sin descanso y procurar dormir lo suficiente la mayoría de los días.
Cuidar el descanso no significa rechazar una noche especial, sino evitar que la falta de sueño se convierta en la norma durante todo el verano. Escuchar las necesidades del cuerpo puede ser una guía más útil que intentar cumplir una rutina perfecta.
Mantener hábitos saludables en verano no consiste en hacer todo igual que en invierno. Se trata de conservar lo que ayuda a sentirse bien, adaptarlo a los planes reales y dejar espacio para disfrutar sin culpa.
La mejor rutina de verano es la que resulta flexible, segura y posible de mantener.
Bibliografía
Ministerio de Sanidad. Calor extremo. Riesgos ambientales. https://www.sanidad.gob.es/areas/sanidadAmbiental/riesgosAmbientales/calorExtremo/home.htm
Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). Recomendaciones dietéticas saludables y sostenibles. https://www.aesan.gob.es/AECOSAN/docs/documentos/nutricion/RECOMENDACIONES_DIETETICAS.pdf
Ministerio de Sanidad. Estilos de vida saludable. Recomendaciones generales de actividad física para población adulta. https://estilosdevidasaludable.sanidad.gob.es/actividadFisica/actividad/recomendaciones/adultos/home.htm
Redactado por:
Conectando Pacientes