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Dieta baja en Fodmaps: ¿Beneficios para pacientes con Crohn?

ENF. DE CROHN - 5 de marzo de 2026

Si tienes enfermedad de Crohn, seguro sabes que no todos los síntomas se explican por la inflamación. Muchas personas, incluso cuando la enfermedad está en remisión o controlada, siguen teniendo hinchazón, gases, dolor abdominal o cambios en el ritmo intestinal. En estos casos, la alimentación puede ser una herramienta útil, y una de las estrategias más estudiadas es la dieta baja en FODMAPs.

Los FODMAPs son un grupo de azúcares y carbohidratos que se absorben mal en el intestino delgado y llegan al colon, donde las bacterias los fermentan. Este proceso produce gas y atrae agua hacia el intestino, lo que puede provocar distensión abdominal, dolor, aumento de gases y diarrea. Entre los alimentos ricos en FODMAPs se encuentran la cebolla, el ajo, algunas frutas como la manzana y la pera, las legumbres, el trigo, la leche con lactosa y ciertos edulcorantes.

La evidencia científica indica que una dieta baja en FODMAPs puede ayudar a reducir síntomas digestivos en personas con enfermedad inflamatoria intestinal, incluyendo el Crohn, especialmente cuando la inflamación está controlada, pero persisten molestias similares a las del síndrome de intestino irritable. Los pacientes que siguen la dieta adecuadamente suelen experimentar menos hinchazón, menos dolor abdominal, una mejor regulación del tránsito intestinal, así como una mejora en su calidad de vida. Es importante aclarar que esta dieta no cura el Crohn ni sustituye el tratamiento médico. Su función no es tratar directamente la inflamación, sino aliviar los síntomas funcionales que pueden existir incluso en fases de remisión.

Hay que tener en cuenta que muchos de estos alimentos ricos en FODMAPs son saludables y actúan como alimento para las bacterias de la microbiota de nuestro intestino. Si se eliminan de manera prolongada en el tiempo, puede disminuir la cantidad de estas bacterias. Por eso, la dieta baja en FODMAPs no debe mantenerse de forma estricta indefinidamente.

Es esta pauta nutricional, primero se realiza una fase corta de reducción de FODMAPs durante unas cuatro a seis semanas. Después se reintroducen los alimentos de forma progresiva para identificar cuáles generan sintomatología y cuáles no. Finalmente, se personaliza la alimentación para que sea lo más variada posible, evitando solo aquellos FODMAPs que cada persona no tolera bien.

En conclusión, la dieta baja en FODMAPs puede ser una herramienta muy útil para pacientes con Crohn que, pese a tener la enfermedad controlada, siguen presentando hinchazón, dolor o alteraciones intestinales. No es necesaria para todos los pacientes y no reemplaza el tratamiento médico, pero bien aplicada y supervisada por un profesional puede mejorar de manera clara el bienestar digestivo y la calidad de vida.



Giannina Castro Méndez Dietista-Nutricionista Col. MAD00304 en Alimentación 3S.

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