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Azúcares, aditivos y excitabilidad neuronal: una mirada nutricional en epilepsia

EPILEPSIA - 4 de junio de 2026

Más allá de lo que se lleva años hablando en epilepsia sobre los patrones nutricionales que se deberían adoptar, como es la dieta cetogénica, existen otras variables o factores importantes a tener en cuenta.

Ingredientes y componentes nutricionales del día a día como pueden ser los azúcares, tanto naturales como artificiales, presentes en los alimentos o los aditivos que la mayoría de alimentos envasados llevan, pueden influenciar o afectar a las personas que padecen epilepsia modulando la excitabilidad neuronal desde múltiples vías.

Por un lado, uno de los mecanismos clave y que más se pueden repetir con facilidad en el día a día de estos pacientes es la relación entre la glucosa y la insulina. Los picos de azúcar rápidos, derivados del consumo de azúcares refinados, no solo alteran el metabolismo energético cerebral, sino que también influyen en la liberación de neurotransmisores.

La hiperinsulinemia puede favorecer cambios en la disponibilidad de aminoácidos como el triptófano o la tirosina, afectando indirectamente a la síntesis de serotonina y catecolaminas. Además, fluctuaciones bruscas de glucosa pueden impactar la estabilidad de las membranas neuronales, aumentando potencialmente la susceptibilidad a descargas anómalas.

Por otro lado, algunos aditivos alimentarios han sido objeto de debate en relación con la excitabilidad neuronal. El glutamato monosódico (MSG), por ejemplo, es estructuralmente similar al principal neurotransmisor excitador del sistema nervioso central. Aunque su capacidad para atravesar la barrera hematoencefálica, esa red de vasos sanguíneos y tejido compuesta de células muy juntas que impiden el paso de sustancias dañinas, bacterias y muchos de los medicamentos contra el cáncer al encéfalo (incluido el cerebro), es limitada, en situaciones de vulnerabilidad (inflamación, estrés oxidativo) podría tener efectos más relevantes.

Otro ejemplo es el aspartamo. Cuando lo consumimos, el cuerpo lo descompone en tres sustancias: fenilalanina, ácido aspártico y metanol. Una de ellas, el ácido aspártico, puede actuar estimulando ciertas neuronas del cerebro, porque funciona como una sustancia excitadora. Es decir, favorece la activación de las células nerviosas. Este efecto ha generado hipótesis aún controvertidas sobre personas que puedan ser más sensibles a ello.

De forma adicional, un área de investigación que va creciendo es el del papel de la microbiota intestinal. Dietas ricas en azúcares simples y ultraprocesados (con su consecuente ingesta de aditivos) pueden inducir disbiosis (alteración de esta microbiota), favoreciendo un entorno proinflamatorio. Este estado inflamatorio de bajo grado puede alterar la permeabilidad intestinal y la barrera hematoencefálica, facilitando el paso de moléculas que modulan la actividad neuronal. También, ciertas bacterias intestinales participan en la producción de neurotransmisores o sus precursores, conectando directamente dieta, microbiota y función cerebral.

Si este conocimiento científico teórico buscamos trasladarlo a la clínica práctica, surgen caminos maravillosos ya que nos permite ser más concretos y personalizar las pautas nutricionales de los pacientes con epilepsia.

Más allá de la dieta cetogénica y el manejo de los carbohidratos, podemos modular su calidad y contexto metabólico: priorizar carbohidratos complejos, regular esa carga glucémica global y evitar patrones de ingesta que generen oscilaciones metabólicas bruscas. De forma adicional, limitar la exposición a ciertos aditivos, especialmente en pacientes que reportan sensibilidad individual, puede ser un paso más dentro de un enfoque personalizado.

En definitiva, la nutrición en epilepsia está evolucionando hacia un modelo de precisión, donde no solo importa qué se come, sino cómo interactúan los nutrientes con sistemas complejos como la neuroinflamación, la señalización sináptica y la microbiota. Integrar estos factores puede ofrecer nuevas oportunidades para complementar el manejo clínico tradicional.



Mireia Elías. Dietista-Nutricionista Colegiada MAD00190

Fundadora de Alimentación 3S

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