ESCLEROSIS MÚLTIPLE - 29 de enero de 2026
Pese a que la Esclerosis Múltiple (EM) se trata de una enfermedad ampliamente conocida en lo que refiere a su nombre, algunas de sus características menos visibles continúan siendo poco comprendidas.
Se trata de una patología de naturaleza autoinmune que afecta al sistema nervioso central y se basa en un proceso de desmielinización: el deterioro de las vainas de mielina que recubren nuestras conexiones neuronales.
Las vainas de mielina son capas protectoras que recubren los axones de las neuronas y permiten la transmisión eficaz y veloz de los impulsos eléctricos entre las distintas áreas del cerebro y la médula espinal. Sería algo así como la capa que recubre un cable eléctrico. En la EM se deteriora paulatinamente este recubrimiento y, como consecuencia, se altera la correcta transmisión de la información, lo que puede dar lugar a síntomas neurocognitivos como el característico enlentecimiento mental.
Uno de los desafíos psicológicos que presenta esta enfermedad consiste en convivir con sus “síntomas silenciosos”, síntomas que muchas veces no son visibles a ojos de un externo, pero que la persona siente intensamente y limita de forma real su calidad de vida.
Enlentecimiento en el procesamiento de la información
Como explicábamos previamente, esta patología afecta a las vainas de mielina y en consecuencia, a la velocidad a la que se transmite el impulso nervioso. Se produce así la llamada “niebla mental”, un término que se utiliza para describir la lentitud y dificultad para procesar la información del momento.
Este síntoma puede hacerse visible, por ejemplo, cuando en una conversación la persona con EM encuentra dificultades para seguir el ritmo de la misma, encontrar las palabras adecuadas o darle sentido a los mensajes a la velocidad que demanda la situación. No tiene nada que ver con desinterés o de falta de comprensión, sino que es un efecto directo de la enfermedad en la velocidad de procesamiento.
Alteraciones de la memoria y concentración
Las personas con EM suelen notar que les cuesta mantener la atención durante un tiempo prolongado o recuperar información reciente. Estos síntomas no solo tienen un impacto en lo que a memorizar se refiere sino que también alteran otras funciones que necesitan de la atención y memoria para funcionar de forma correcta como la organización y planificación de tareas cotidianas, el mantenimiento de una conversación fluida o las habilidades sociales para desenvolverse en algunas situaciones sociales.
Fatiga extrema
La fatiga en EM es uno de los síntomas centrales. Con fatiga no nos referimos a un cansancio en el que todos/as nos hemos podido reconocer alguna vez, sino a una sensación de absoluto agotamiento tanto físico como mental y que desafía el poder desenvolverse en una rutina habitual.
Síntomas emocionales
Cuando una persona con EM sufre algún cambio en su estado de ánimo (más irritabilidad, inestabilidad emocional, depresión…) solemos atribuir este cambio al mero hecho de que la persona experimente la enfermedad y sus limitaciones. Lo comprendemos como una consecuencia de esta. Sin embargo, lo que no sabemos es que a veces es la propia enfermedad la que ocasiona estos síntomas emocionales, es decir, están relacionados a las propias lesiones neurológicas de la persona con EM.
Dado que estos síntomas no son siempre evidentes, especialmente para aquellos/as que no conocen la enfermedad o a la persona, las personas con EM experimentan una gran invalidación de su entorno. A menudo, desarrollan sentimientos de frustración, miedo y vergüenza a ser percibidos/as como “despistados/as”, “poco inteligentes”, “lentos/as” o “perezosos/as” ... a consecuencia de una ignorancia sobre su enfermedad. Se afecta así profundamente la autoestima y relaciones sociales de la persona que, con frecuencia, tiende a aislarse de nuevas relaciones.
Este artículo pretende poner luz sobre estos síntomas que no hablan ni de una pérdida de inteligencia ni de capacidad, sino no una alteración en la forma de procesar la información. Acompañar con empatía, reconocer lo invisible y ofrecer apoyo sin juicio, es sin duda, el mejor abordaje de esta realidad.
Redactado por: Ana Gutiérrez Frutos. N.º. Col. M-33182. Psicóloga General Sanitaria
Redactado por:
Ana Gutiérrez Frutos
N.º. Col. M-33182. Psicóloga General Sanitaria