SALUD DE LA PIEL - 16 de enero de 2026
Te propongo un ejercicio. Ponte delante del espejo y mírate durante 3 minutos. Observa hacia qué pensamientos se va tu mente. En la mayoría de los casos nuestra mente se va a ir directa a emitir un juicio sobre nosotros mismos. Al mirarnos al espejo, no solo observamos nuestra piel: también proyectamos pensamientos, emociones y juicios. Lo que ocurre es que esa relación con nuestra imagen puede influir en la salud cutánea. Es decir, que el estrés, la autopercepción negativa y la falta de aceptación corporal son factores que han demostrado científicamente tener un impacto directo en la piel, exacerbando afecciones como acné, dermatitis o psoriasis entre otras.
La piel es el órgano más grande del cuerpo y también uno de los más sensibles a nuestro estado emocional. A través del llamado eje cerebro-piel, se sabe que la ansiedad, la tristeza o el estrés generan liberación de hormonas y neurotransmisores que alteran la barrera cutánea, aumentan la inflamación e incluso se pueden llegar a retrasar procesos de cicatrización. Es decir, la manera en que pensamos y sentimos acerca de nosotros mismos tiene un reflejo visible en nuestro rostro y en todo el cuerpo.
En este contexto, surge el concepto de “mindfulness en el espejo”: un enfoque que invita a contemplar la propia imagen con atención plena, sin juicios, observando con curiosidad y aceptación. Practicarlo puede disminuir la autocrítica, mejorar la relación con el propio cuerpo y, en consecuencia, favorecer la salud de la piel.
Algunas estrategias recomendadas incluyen:
Observar con amabilidad
Frente al espejo, en lugar de buscar imperfecciones, practicar una mirada compasiva. Reconocer las emociones que surgen sin luchar contra ellas puede reducir el ciclo de estrés que afecta a la piel.
Respirar y conectar
Antes de iniciar la rutina de cuidado cutáneo, realizar unos minutos de respiración consciente ayuda a relajar el sistema nervioso. Esto disminuye la tensión muscular facial y favorece la oxigenación de los tejidos.
Rituales conscientes de cuidado
Convertir la limpieza, hidratación o aplicación de protector solar en un momento de atención plena. Sentir la textura de los productos y el contacto de las manos con la piel transforma lo cotidiano en un acto de autocuidado profundo.
Redefinir la autoimagen
La terapia psicológica y los programas de educación en salud mental pueden ayudar a modificar la relación con el espejo, especialmente en personas que sufren de dismorfia corporal o baja autoestima.
Estilo de vida equilibrado
Dormir bien, alimentarse de manera variada, practicar ejercicio y mantener vínculos sociales sanos también son prácticas de mindfulness indirecto que repercuten positivamente en la piel.
En definitiva, la salud cutánea no depende solo de cremas o tratamientos médicos: también está vinculada a cómo nos miramos y tratamos a nosotros mismos. Practicar “mindfulness en el espejo” no elimina los problemas de la piel de la noche a la mañana, pero sí puede transformar la forma en que nos relacionamos con ellos, disminuyendo la ansiedad y favoreciendo una mejoría integral.
Lucía Ongil, Psicóloga Sanitaria M-35082 en Alimentación 3S.
Redactado por:
Alimentación 3S